La Terapia con Dióxido de Carbono o Carboxiterapia, consiste en la aplicación del CO2 con fines médicos.
Es un procedimiento médico, mínimamente invasivo, seguro y con mínimos riesgos y complicaciones.
Se emplean dos formas de aplicación:
• Aplicación percutánea, que incluye baños de gas y duchas de gas.
• Aplicación subcutánea, que es la más difundida a nivel mundial.
Si bien los baños y duchas de gas se aplican en la práctica termal terapéutica (balneoterapia en centros Spa), las inyecciones de CO2, según normas internacionales son de aplicación exclusivamente médica y como una práctica ambulatoria.
Carboxiterapia de aplicación subcutánea utiliza un balón de CO2 medicinal de alta pureza, que alimenta una máquina computarizada, programable que regula el volumen y la velocidad del gas liberado. La máquina debe contar con filtros que separan el CO2 de contaminantes como polvo, bacterias y virus.
El gas sale de la máquina a través de un dispositivo estéril desechable que cuenta con un filtro en el extremo unido a la aguja. Carboxiterapia utiliza Agujas finas de 30G x 13 mm. La cantidad máxima de gas que se puede aplicar en una sesión de acuerdo a consensos internacionales es 2000ml.
La cantidad de gas que se aplica en los diversos tratamientos está dosificada por Kg de peso por área de punción.
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